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motocicletas circulan por las calles de Quevedo. Estos medios de
transporte se han convertido en aliados de obreros, comerciantes,
profesores, estudiantes...
“Cambié mi bicicleta por una moto. No lo hice por lujo, sino por
necesidad”, asegura Francisco Muñoz, albañil. Ahora le resulta más
fácil movilizarse de su casa al trabajo. También le sirve para
trasladar a su hijo al colegio. “Así me ahorro el pago de pasajes de
bus”.
Más controles
En Babahoyo
también se ha registrado un incremento considerable en el uso de este
tipo de vehículo.
Las autoridades
de Tránsito realizan controles para exigir a los conductores el uso de
casco y los documentoss.
Los operativos
son continuos en diferentes zonas de Quevedo.
Enrique Moreira, estudiante universitario, también adquirió una
motocicleta a inicios de este año. “Puedo movilizarme con facilidad y
llegar a tiempo. En el bus era un dolor de cabeza”.
Las motocicletas de todo cilindraje y modelo se han ganado su espacio
en Quevedo y en sus alrededores. Circulan en las zonas urbanas y en
las rurales.
Eso lo ratifica Ramiro Benavides, agricultor de la parroquia San
Carlos, quien compró una moto con la venta del maíz.
Lo primero que hizo fue cotizar precios en varios locales, hasta que se
decidió a comprar una. “Me dieron facilidades de pago y aproveché la
oportunidad”.
Se desconoce cuántas motos circulan en la ciudad. La Subjefatura de
Tránsito no tiene datos consolidados, debido a que estuvo cerrada desde
noviembre del 2007 hasta febrero del 2008, por supuestos actos de
corrupción. En el mes anterior se matricularon 423 motos nuevas. Antes
la cifra no superaba las 50.
Janeth Torres, empleada de un almacén, informa que las que más se
venden son las de origen chino. “Son más baratas en comparación con las
japonesas y las estadounidenses”.
El mecánico José Cárdenas coincide con ella. La mayoría de personas que
llega a su taller tiene motocicletas chinas.
Pero la circulación de más motos preocupa a las autoridades
policiales. Según informes de Inteligencia, estos vehículos son
utilizados para delinquir.